27/01/2020
Jose Serra Peris, catedrático de Puertos y Costas de la UPV, analiza la situación de la costa valenciana tras el paso de la borrasca Gloria. Ahora, todo son urgencias para intentar resolver, antes del inicio de la temporada turística, problemas que podían haberse evitado con actuaciones de regeneración y protección que, además, hubieran resultado más económicas que los constantes parches llevados a cabo.
- El paso de Gloria ha hecho estragos en el litoral valenciano...
- Es evidente que hemos asistido a un temporal de carácter extraordinario, pero no es novedad. En años anteriores, hemos sufrido temporales que han alcanzado paseos e infraestructuras del litoral, fenómenos que, aparentemente, cada vez son más habituales. En esta ocasión se han alcanzado valores de récord, con una altura de ola máxima nunca alcanzada (8,44 metros). Igualmente, se ha hablado de una sobreelevación del nivel medio del mar de 80 cm, pero las imágenes de algunos puertos, deportivos fundamentalmente, con el mar por encima del muelle, nos hacen pensar en sobreelevaciones superiores al metro.
¿Qué consecuencias tiene una elevación superior al metro? Pues que en playas como la Malvarrosa, por ejemplo, con una cota de playa seca en el entorno de 1,30 m, es muy fácil que el oleaje alcance e inunde el paseo marítimo. Las inundaciones no solamente se generan por el desbordamiento de los ríos, el mar también se desborda. Pensemos que, en nuestras playas del entorno de Valencia, el nivel del mar puede superar los dos metros.
Sin embargo, en playas con cordón dunar estable, fijado por la vegetación, la duna ha permitido soportar el temporal y evitar la inundación del trasdós. En las que el paseo ha sido inundado, lo ha sido por las entradas a la playa seca, con cotas por debajo de la cota de la duna.
- Ahora, urge recuperar las playas, sobre todo desde el punto de vista turístico...
- Como siempre ocurre tras un temporal, hay pérdida de playa seca y los municipios se plantean que, dado la proximidad de campañas de especial relevancia turística (en este caso, Semana Santa), hay que recuperar la playa y no perder esa oferta. Es obvio que la industria del turismo es una fuente de ingresos y de empleo, aunque sea temporal, pero las intervenciones que se vienen acometiendo no resuelven los problemas.
- ¿Considera usted que estas intervenciones son inadecuadas?
- Sí. Las actuaciones que se han estado llevando son de parchear. Se quiere resolver el problema urgentemente y no se abordan actuaciones que permitan la sostenibilidad del medio. Si se hicieran números, podríamos llegar a la conclusión de que todo lo invertido en parchear podría haber resuelto el problema. En la costa, la urgencia no es una buena consejera.
No podemos negar que la aparente cercanía de la temporada de playa reclama una actuación urgente y lo más fácil es aportar arena, parchear. Pero realmente, lo verdaderamente urgente es sentarse y plantear actuaciones de regeneración y protección. Hay que prevenir. Los temporales están ahí, y también el cambio climático. Hay que adelantarse a ellos y empezar a resolver problemas, estudiar seriamente nuestros litorales y abordar soluciones, arriesgarse a actuaciones novedosas y ensayar. Y hay algo que debemos abordar, la recuperación de los sistemas dunares, que es la defensa que la propia naturaleza emplea para defenderse de los temporales.
- ¿Qué diagnóstico haría usted de nuestro litoral?
- El litoral de la Comunidad es regresivo en la práctica totalidad. Son pocos los frentes que podríamos considerar como aparentemente estables, y en acreción, algunos más, y gracias a los efectos barrera. Pero esto puede engañarnos. Por ejemplo, la playa de la Malvarrosa es regresiva y la posición del puerto nos llevaría a pensar que la playa está en acreción, cuando no es cierto.
- ¿La pérdida de arena es ir