14/01/2025
Un estudio liderado por investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), pertenecientes al Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto de la UPV y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto algunas de las claves celulares, genéticas y moleculares que coordinan los dos programas de crecimiento que coexisten en los tallos de las plantas: el longitudinal (en altura) y el radial (en grosor).
“Esta coordinación es crucial para que los tallos de las plantas se desarrollen en las proporciones adecuadas para asegurar una estabilidad suficiente, por medio del crecimiento radial, que facilite la expansión longitudinal. Además, nuestros resultados sugieren que el mecanismo que hemos identificado ocurre, probablemente, en la inmensa mayoría de las especies vegetales”, destaca Javier Agustí, investigador del IBMCP y coordinador del estudio.
Junto al equipo de la UPV, en el estudio han participado también expertos del Plant Science Center (UPSC) de la Universidad de Ümea (Suecia). Trabajaron con dos especies distintas: con la planta modelo Arabidopsis thaliana -una especie herbácea- y el chopo. Los resultados de sus investigaciones los publica la revista Current Biology.
Una analogía con el cuerpo humano
Esta investigación sirve como modelo para entender cómo se coordinan los distintos programas de crecimiento durante el desarrollo de órganos en organismos multicelulares. “Si buscamos una analogía en humanos podríamos pensar en el desarrollo de una extremidad, en el que el crecimiento de huesos, tendones, músculos y piel debe estar coordinado para que no se desarrollen formas aberrantes”, explica Javier Agustí Feliu.
La ventaja de estudiar estas cuestiones en un sistema como el tallo de las plantas es que sólo coexisten dos programas de crecimiento: longitudinal y radial, lo que facilita identificar principios básicos de coordinación que podrían ser comunes a otros sistemas biológicos.
Más producción de biomasa
El tallo de las plantas, especialmente en el caso de los árboles, está compuesto por los tejidos que más biomasa acumulan en la tierra: aquellos que forman la madera. Por tanto, entender la coordinación de los programas de crecimiento que coexisten durante el desarrollo de los tallos podría ayudar a maximizar la producción de dicha biomasa.
“La biomasa vegetal está formada por polímeros de carbono y el origen de ese carbono es el CO2 atmosférico. Además, la madera es un material renovable que favorece la producción ecológica en ciertas industrias, como la construcción. A partir de estas dos premisas, si maximizamos la producción de madera por árbol -por ejemplo, interviniendo en la coordinación de los programas de crecimiento que operan durante su desarrollo- no sólo estaríamos mejorando nuestras opciones de producir de forma más ecológica, sino que también contribuiríamos a reducir los niveles de CO2 atmosférico”, concluye Javier Agustí Feliu.
Referencia
Àngela Carrió-Seguí, Paula Brunot-Garau, Cristina Úrbez, Pál Miskolczi, Francisco Vera-Sirera, Hannele Tuominen, Javier Agustí, Weight-induced radial growth in plant stems depends on PIN3, Current Biology, https://doi.org/10.1016/j.cub.2024.07.065
Luis Zurano Conches Área de Comunicación (ACOM) UPV