11/05/2026
“Las imágenes no son entidades abstractas ni inmateriales, sino construcciones técnicas y culturales que condicionan nuestra percepción”. Lo afirma Salomé Cuesta, vicerrectora de Arte, Ciencia, Tecnología y Sociedad de la UPV, e incidir en el proceso es, precisamente, una de las razones de ser de “La Raya Verde”, la nueva exposición de Bruno Delgado y Regina Rivas en l’Espai n-1 (planta baja de la Biblioteca Central UPV), que puede visitarse con acceso libre hasta el próximo 27 de mayo.
Su título procede de la relación y el juego entre dos fenómenos esquivos léxicamente cercanos. Por un lado, la raya verde, que puede surgir accidentalmente en una película fotoquímica por el roce del proyector sobre la emulsión y, por otro, el rayo verde, raro fenómeno óptico visible fugazmente en el horizonte justo antes de la puesta del sol popularizado primero por la novela de Julio Verne (1882) y, poco más de un siglo después, por la película de Éric Rohmer (1985).
La erosión, el rayado, la repetición, la radiación, la medición de la luz y la inversión del tiempo, materia de trabajo
Ambos remiten a una misma idea, la aparición como acontecimiento improbable, y a partir de esa relación, la exposición reúne películas en 16 mm y Super 8, instalaciones, esculturas site-specific, proyectores de diapositivas, un episcopio y una obra colectiva junto a los estudiantes del Taller Gabinete de Optomecánica, celebrado hace unos días, para pensar la imagen en movimiento desde su dimensión material, temporal y lumínica.
En las obras expuestas, la erosión, el rayado, la repetición, la radiación, la medición de la luz o la inversión del tiempo dejan de ser efectos secundarios para convertirse en materia de trabajo. En piezas como La raya verde (Continuous Scratch Test), una película negra gira esperando que el propio uso produzca una raya verde; en Four a Square (After Baldessari), el ‘azar’ se ensaya una y otra vez; en Paisaje X, los rayos X alteran físicamente la película y convierten esa afectación en oscilación lumínica…
Así mismo, la muestra incluye también Le crayon vert, una instalación colectiva, desarrollada junto a los participantes en el citado taller, cuyo nombre juega con la confusión con "Le Rayon Vert" (título de las obras de Verne y Rohmer) y está concebida como una experiencia cinematográfica que solo se activa, cada día, a las 13.34 horas.
Nacido en Roma
“Este proyecto surge en Roma, en la Academia de España”, cuenta Regina. “El año pasado, Bruno y yo nos conocimos allí, durante una beca, y empezamos a colaborar. Cuando nos llamaron de la UPV, vinimos en marzo para hacer un taller con estudiantes y plantear la exposición. Fue entonces cuando pensamos el espacio, cómo intervenirlo, cómo situarnos en la propia universidad…”, explica.
“Uno de los objetivos es hablar de la imagen en movimiento como un material sensible, que se puede deteriorar”, añade Bruno. “Entonces, buscando relaciones de esa materialidad, hemos buscado límites, incisiones, horadaciones en el material de partida, tanto del cine como de la sala. Por ejemplo, hemos buscado en los muros distintas capas de exposiciones anteriores, hemos buscado límites en la moqueta, hemos entendido los de la propia sala a través de una serie fotográfica, la visualidad que se tiene desde fuera, desde el ágora, desde el vestíbulo de la Biblioteca Central, que es una zona muy transitada, pero a la vez está muy difícil de franquear. La gente pasa, mira, pero no entra. Por eso hemos dejado todo libre y entrada a la luz natural”.
Porque la luz, el tiempo, la mecánica, la latencia, el desgaste o la imperfección son elementos que configuran la percepción, que invitan a reflexionar, como apunta Salomé Cuesta, sobre “la importancia de aprende