09/06/2026
Algo más de 200 profesionales y 16 entidades analizaron en la Ciudad Politècnica de la Innovación (CPI) de la Universitat Politècnica de València (UPV) cómo transformar datos biológicos en soluciones de mercado para sectores estratégicos.
La bioinformática impulsa ya nuevas oportunidades de negocio en medicina, industria farmacéutica y agroalimentación, con aplicaciones que van desde el desarrollo de fármacos hasta la optimización de cultivos, en un contexto en el que el dato biológico se consolida como activo estratégico. Así se puso de manifiesto en el encuentro “Bioinformática: del dato biológico al mercado”, celebrado en la Ciudad Politécnica de la Innovación, el parque científico de la UPV. El encuentro se celebró en el marco del programa Innotransfer, que es la iniciativa coordinada por la CPI con el apoyo de la Generalitat Valenciana. Está orientada a conectar los retos del tejido empresarial con soluciones científico-tecnológicas del entorno.
Colaboración ciencia, empresa y administración
El vicerrector de Innovación y Transferencia de la UPV, Salvador Coll, y el subdirector general de Avance de la Sociedad Digital de la Generalitat, Francisco Javier Sogorb, inauguraron el encuentro. Sogorb puso el acento en la necesidad de reforzar la colaboración entre ciencia, empresa y administración para acelerar la transferencia de conocimiento y dar respuesta a los retos del tejido productivo. También destacó el papel de Innotransfer como mecanismo para conectar capacidades científico-tecnológicas con demandas reales del mercado.
La jornada reunió algo más de 200 personas de manera presencial y en línea y 16 entidades de ámbito científico, tecnológico y empresarial. Esta cita evidenció el creciente peso estratégico de esta disciplina en sectores como la salud, la biotecnología, la industria farmacéutica o la agroalimentación.
El valor del dato y retos en bioinformática
La sesión comenzó con la intervención de Ana Conesa, presidenta de la Sociedad Española de Bioinformática y Biología Computacional. Subrayó la transformación estructural del sector, marcada por el salto hacia el tratamiento de grandes volúmenes de datos gracias a la integración de inteligencia artificial y genómica, y defendió que “vamos a una sociedad y a una ciencia basada en datos y lo que nosotros sabemos hacer es maravillas con ellos”. Eso aseguró Ana Conesa en referencia al potencial de la bioinformática para generar conocimiento y valor a partir de la información biológica.
En este contexto, la bioinformática clínica emergió como uno de los grandes retos, especialmente por la necesidad de integrar datos ómicos en la práctica hospitalaria y clínica de forma trazable y eficiente, en un entorno marcado por crecientes exigencias regulatorias
A lo largo del encuentro, el foco se desplazó hacia la aplicación práctica, con empresas y grupos de investigación que mostraron cómo estas tecnologías están impactando en sectores estratégicos, especialmente en el ámbito agroalimentario, donde herramientas avanzadas permitieron analizar la bioseguridad genómica de microorganismos, optimizar cultivos mediante modelos predictivos basados en datos o avanzar en la mejora genética vegetal y la protección de nuevas variedades
El ámbito sanitario concentró igualmente una parte relevante de las ponencias, con desarrollos orientados a automatizar el diagnóstico genético, crear espacios seguros para el análisis de datos clínicos y genómicos o avanzar en la medicina de precisión en patologías complejas, así como aplicaciones en medicina reproductiva basadas en biomarcadores.
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