José E. Capilla Vicerrector de Investigación, Innovación y Transferencia de la UPV

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Ningún gobierno en España ha llegado a apostar por la I+D+i con un plan suficientemente amplio y bien articulado.

El vicerrector de Investigación, Innovación y Transferencia de la UPV, José E. Capilla, analiza en esta entrevista el estado actual del sistema científico español y los retos para las universidades en el ámbito de la I+D+i, entre otros temas

 

¿Qué diagnóstico haría de la investigación española?

El sistema español de investigación y ciencia ha escalado muchas posiciones en el mundo durante las tres últimas décadas, situándose en una posición de relevancia. Este logro tiene una parte fundamental dentro del sistema universitario. Sin embargo, el país ha entrado en una dinámica muy desfavorable para que ese progreso se mantenga; lo peor es que se está produciendo un deterioro objetivo de la actividad en I+D+i debido a los recortes presupuestarios. Los efectos pueden ser muy graves en el futuro para el conjunto de la sociedad. Además, el problema no está sólo en esos llamados ¿recortes¿. Otro problema es la deriva burocrática en la gestión de esos fondos, que consume cada vez más tiempo de nuestros investigadores, los retrasos en los pagos y otras actuaciones administrativas que dificultan a veces la ejecución de algunos proyectos. Me parece muy preocupante el deterioro de la marca España. Hay indicios de que esta crisis, no solo económica, podría afectar en algunos casos a la competencia de nuestros investigadores por recursos de I+D+i en el escenario internacional. El prestigio de muchos de nuestros investigadores está muy por encima de esta coyuntura pero eso no es siempre suficiente.

El pasado 14 de junio los investigadores españoles salían a la calle para reivindicar la importancia de la I+D para nuestro futuro y exigir un cambio de rumbo en la política científica. ¿Qué cree que es lo más urgente que se debería acometer?

Por supuesto me adhiero a esta reivindicación. No se trata solo de que la I+D+i sea importante, es algo vital. El presupuesto es importante para sustentar y progresar en I+D+i, pero no es lo único. Hoy más que nunca tenemos que orientar la investigación para que sea una de las soluciones a la crisis económica. Hay que poner el foco en la valorización de los resultados de investigación, sin olvidar que la investigación básica es imprescindible. Hemos de orientar nuestra economía por esa senda para ser competitivos y volver a crecer; se trata de una condición necesaria para mantener los logros sociales y económicos alcanzados en décadas pasadas. Me temo que en estos momentos vamos en la dirección contraria. Se tenían que haber tomados decisiones importantes y valientes para reorientar la economía, apostando por la sociedad del conocimiento, cuando se disponía de recursos para ello. Esta crisis no sería ahora lo mismo.

¿Que la I+D esté sujeta en nuestro país a vaivenes económicos no la sitúa siempre en el punto de mira?

En mi opinión ningún gobierno en España ha llegado a apostar por la I+D+i con un plan suficientemente amplio, y bien articulado, que dotara de suficientes recursos a los organismos públicos de investigación y estimulara la I+D+i en el sector privado. Por supuesto ha habido, y hay, actuaciones puntuales buenas y hasta brillantes. No se ha creído lo suficiente, ni tampoco entendido, que la I+D+i ha de ser una apuesta inteligente a medio y largo plazo para crecer como sociedad y relanzar la economía.

¿Cómo afrontan las universidades esta situación? ¿Y la Universitat Politècnica de València en particular?

La producción en I+D+i de las universidades no está cayendo al ritmo que lo hace la inversión debido a que hay una inercia muy fuerte en el sistema, basada en equipos consolidados, y a la dedicación y motivación con la que los investigadores se implican en su actividad. No estamos en caída libre porque la comunidad científica tiene un compromiso muy fuerte con su actividad. Sin embargo, la situación que estamos viviendo de recortes e incertidumbre acabará derivando inevitablemente en una caída importante de nuestro sistema científico. En la falta de renovación de nuestros equipos, de nuestro personal, en la fuga de investigadores al extranjero, etc. En el caso de la UPV, los efectos están siendo especialmente adversos en la I+D+i basada en proyectos del Plan Nacional por su cuantía.

¿Cuáles son sus retos como vicerrector de investigación, innovación y transferencia para los próximos años?

El reto es tremendo: sin recursos, y con perspectivas de disminución, hemos de trabajar para mantener la actividad investigadora y mejorar las oportunidades de captación de fondos. Para ello, vamos a focalizarnos mucho más hacia el exterior. Queremos potenciar aún más la internacionalización de la UPV, desde el Centro de Transferencia de Tecnología y otros servicios de la universidad; aumentar el conocimiento y prestigio de nuestra universidad fuera, que los profesores tengan más oportunidades en el extranjero. Hemos de concurrir a más convocatorias internacionales, aunque cada vez la competencia es mayor. La UPV parte de una buena posición.

En el propio nombre del vicerrectorado incluye la transferencia. ¿Es hoy más imprescindible que nunca fomentar la puesta en valor de nuestra investigación?

Soy de los convencidos de que la universidad, y su actividad docente y de I+D+i, es parte fundamental de la solución a la grave crisis económica. Esto es algo más que una crisis, es el germen del cambio; si no somos capaces de transformar nuestro sistema productivo -y para ello que la I+D+i llegue al mercado es fundamental- vamos a la deriva. Ahora bien, esto no quiere decir que no tenga que haber investigación básica; hay claros ejemplos de su necesidad y utilidad. Tampoco olvidemos que la formación es otra importante forma de transferencia.

En este sentido, ¿qué importancia adquieren hoy las spin off y empresas de base tecnológica?

Constituyen otro de los ejes en los que se tiene que volcar la universidad. Hemos de mejorar al máximo los mecanismos que permitan a nuestros investigadores poner en valor sus resultados de investigación a través de ellas.

Por otro lado, el emprendimiento debe ser algo que forme parte de la cultura de nuestra universidad, pero no sólo en los investigadores, sino en la formación impartida en las propias aulas. La formación de nuestros estudiantes debe incluir las nociones básicas sobre emprendimiento. Esto forma parte también de la solución a la crisis; seguramente el cambio del sistema productivo que necesita nuestro país pasa también porque desde las propias universidades nos empeñemos al máximo en fomentarlo. La UPV siempre ha ido por delante en la puesta en valor del conocimiento, en la transferencia al mercado, en fomentar el emprendedurismo, pero debemos seguir trabajando para mejorar nuestros resultados.

¿Cómo ve usted la relación actual entre la universidad y el mundo empresarial?

Hoy en día es mejor que nunca; la empresa cada vez es más consciente de la necesidad que tiene del conocimiento generado en la universidad y la universidad de que ha de poner en valor sus resultados de cara al mundo empresarial. Ahora bien, esta relación también está sufriendo las consecuencias de la crisis económica: la empresa tiene menos capacidad financiera para invertir en I+D+i y, además, el cierre de empresas y la morosidad está produciendo serios impactos en las actividades de I+D+i encargadas a la universidad.

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