Políticas de rehabilitación y/o renovación de redes de distribución de agua

La avanzada edad media de gran parte de las redes de distribución de agua en países desarrollados ha dotado de gran trascendencia a las políticas de rehabilitación y renovación de las redes. Con el fin de evitar la descapitalización de los activos y conseguir un funcionamiento óptimo de las redes es necesario planificar en torno a criterios objetivos las políticas de rehabilitación y renovación de las redes. La utilización de nuevas técnicas como los indicadores de gestión o los sistemas de ayuda a la toma de decisiones puede facilitar esta tarea.

Aplicaciones

  • Cualquier abastecimiento urbano puede ser el usuario de esta capacidad tecnológica, sobre todo aquellos que tienen una red de bajo rendimiento.

Ventajas técnicas

  • Habiendo un presupuesto disponible para la mejora de la red de distribución limitado parece conveniente invertirlo de la manera más adecuada y eficiente. A partir de las características de la red, se trata de conocer, por ejemplo, cuando conviene aún reparar una tubería o por el contrario conviene ya iniciar su sustitución.

Beneficios que aporta

  • Optimización del rendimiento de las redes de distribución de agua

Experiencia relevante

  • La adecuada operación de sistemas de distribución de agua urbana presenta un triple interés. En primer lugar se necesita para garantizar a los usuarios unos estándares de calidad de servicio propios de un país moderno. En segundo lugar porque sólo con una adecuada operación se puede gestionar racionalmente un recurso tan valioso como el agua. Y finalmente porque afecta de manera notable al consumo energético de los sistemas. Pero si importante es operar bien un sistema más aún lo es mantenerlo correctamente. Como consecuencia del notable crecimiento de muchas ciudades, buena parte de las tuberías de las redes de distribución de agua son insuficientes y, en no pocos casos, viejas. Por todo ello el mantenimiento y la renovación ya no es sólo una cuestión importante. Es más bien una cuestión vital. Esta línea crece en la actualidad dentro del ITA. El constante aumento del nivel de vida de los ciudadanos (que obliga a mejorar los estándares) y el cambio climático son motivos adicionales para racionalizar en lo posible el uso de los dos recursos naturales más preciados, el agua y la energía.