Resumen
La calidad del agua potable es esencial para la salud pública, y las estaciones de tratamiento de agua potable (ETAP) son clave en la eliminación de patógenos. Aunque los procesos de desinfección aplicados ¿como el cloro, dióxido de cloro y radiación UV¿ son eficaces, algunos protozoos como Cryptosporidium y Giardia pueden resistirlos. Estos organismos, más resistentes que las bacterias, requieren dosis UV superiores a 200 J/m² para su inactivación. A pesar de que la ETAP La Presa aplica una media de 400 J/m², la supervivencia de ciertos protozoos sigue siendo posible. Además, algunos microorganismos bacterianos pueden desarrollar mecanismos de resistencia o refugiarse en protozoos, dificultando su eliminación.
El objetivo principal de esta tesis fue evaluar la eficacia de la desinfección UV en la ETAP La Presa, analizando las comunidades microbianas eucariotas y procariotas antes y después del tratamiento mediante secuenciación dirigida de los genes 18S y 16S del ARNr, respectivamente, y relacionando los resultados con los parámetros fisicoquímicos. Los objetivos específicos fueron adaptándose a las necesidades operativas de la planta y a los hallazgos obtenidos durante el estudio.
Se caracterizaron taxonómicamente las comunidades presentes, identificando tanto microorganismos patógenos como no patógenos, incluidos Blastocystis, Entamoeba y Acanthamoeba. Se realizaron análisis microbiológicos convencionales, medidas fisicoquímicas y técnicas de qPCR dirigidas a patógenos de interés en salud pública. Los filtros de carbón activo de la planta se identificaron como potenciales reservorios de amebas de vida libre (FLA), resistentes a la desinfección.
Los análisis de diversidad microbiana mostraron una disminución de la diversidad alfa tras el tratamiento, lo que indica su eficacia. La diversidad eucariota del agua cruda y del agua tratada con UV fue distinta, aunque no se encontraron diferencias filogenéticas relevantes. La diversidad beta también varió entre etapas, lo que refuerza el impacto del tratamiento.
Se observó que algunos protozoos sobreviven debido a su resistencia o capacidad de formar biopelículas, y que una limpieza periódica de las lámparas UV es esencial para mantener su eficacia. Para detectar patógenos en muestras con baja carga microbiana, como Blastocystis, Cryptosporidium y Giardia, se recomienda combinar qPCR con métodos de concentración adecuados. Se detectaron FLA en aguas tratadas, capaces de albergar bacterias patógenas, aunque su presencia no implica riesgo inmediato. Sin embargo, es clave optimizar los protocolos de limpieza y mantenimiento para evitar su proliferación.
También se identificaron bacterias oportunistas como Legionella pneumophila, Pseudomonas aeruginosa y micobacterias no tuberculosas, además de especies de Mycobacterium, Bacillus, Aeromonas y Arcobacter. En general, la frecuencia de estas especies disminuyó tras el tratamiento UV. Se encontró una asociación entre portadores eucariotas (como Caenorhabditis) y bacterias patógenas humanas, lo que sugiere que los nematodos podrían actuar como vectores de transmisión en sistemas de agua potable, incluso después del tratamiento.
Dada la importancia de mejorar la vigilancia de Legionella, se evaluó un método basado en qPCR para la detección de células viables, permitiendo diferenciar entre células vivas y muertas. Este enfoque complementa al método ISO 11731:2017, aportando una herramienta rápida y precisa para el control microbiológico del agua potable.