Resumen
Las organizaciones modernas operan en entornos dinámicos e inciertos, donde la capacidad de adaptación y respuesta rápida a los cambios en la demanda es esencial para la sostenibilidad. En este contexto, la formación multifuncional y la polivalencia laboral se presentan como estrategias fundamentales para fortalecer la resiliencia organizacional, permitiendo mejorar la distribución de competencias entre los trabajadores y reducir la dependencia de estructuras rígidas. Sin embargo, la literatura muestra importantes limitaciones, como la falta de métricas cuantitativas que evalúen objetivamente el impacto de la polivalencia en la flexibilidad operativa, y un enfoque excesivo en sectores específicos como manufactura y salud. Frente a estas deficiencias, esta tesis desarrolla y valida una metodología para medir, analizar y optimizar la polivalencia organizacional, ofreciendo una herramienta aplicable a distintos sectores para mejorar la gestión del talento humano y la capacidad de respuesta empresarial. La investigación se estructura en tres etapas: en primer lugar, se realizó una revisión sistemática de la literatura utilizando la metodología PRISMA, identificando 73 artículos clave que evidencian el impacto positivo de la formación multifuncional en la continuidad operativa, aunque también se destacaron desafíos como la resistencia al cambio y la ausencia de metodologías estandarizadas; en segundo lugar, se desarrolló y validó un medible que cuantifica la polivalencia considerando el número de competencias adquiridas por cada trabajador y la dispersión de habilidades dentro del equipo, demostrando que una distribución dispersa mejora la capacidad de adaptación y reduce los riesgos asociados a la especialización extrema; y en tercer lugar, se diseñó una metodología para la mejora de matrices de polivalencia, orientada a transformar estructuras altamente especializadas en configuraciones más flexibles. Este proceso incluye la evaluación inicial de la matriz de competencias, la planificación estratégica del proceso formativo, la asignación progresiva de nuevas competencias y un sistema de monitoreo continuo basado en el medible desarrollado. Se analizaron cuatro escenarios diferenciados por la capacidad de recursos humanos y el tipo de distribución de competencias, constatándose que, en entornos de capacidad ajustada, las configuraciones clusterizadas permiten una formación más rápida pero ofrecen menor flexibilidad, mientras que las configuraciones dispersas, aunque requieren más periodos de formación, proporcionan una estructura organizacional más resiliente. Asimismo, en escenarios con exceso de capacidad, el proceso se acelera, evidenciándose que las configuraciones dispersas confieren mayores beneficios a largo plazo. Las conclusiones destacan que la polivalencia laboral es crucial para la resiliencia organizacional y que su implementación debe fundamentarse en un enfoque estratégico basado en métricas cuantificables. La metodología propuesta ofrece herramientas concretas para evaluar y mejorar la distribución de competencias, sugiriendo que, si bien las configuraciones clusterizadas pueden generar resultados rápidos en ciertos sectores, las dispersas ofrecen beneficios sostenibles al fomentar una plantilla flexible y adaptable. A nivel práctico, se recomienda integrar el medible en los procesos de gestión del talento humano y adoptar estrategias progresivas para la redistribución de habilidades, superando barreras organizacionales mediante una comunicación y formación adaptadas a las necesidades de cada sector. Finalmente, la tesis plantea futuras líneas de investigación orientadas a validar el modelo en entornos reales, automatizar la metodología y ampliar el estudio a sectores no explorados, contribuyendo al desarrollo de estrategias innovadoras en la gestión del capital humano en entornos empresariales cada vez más dinámicos y exigentes.